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El Indio Cuscatleco: 26 años de identidad, pasión azul y blanca y el alma de la afición salvadoreña

Hay pasiones que no entienden de fronteras, de climas adversos ni de distancias. Para Ricardo Montano, el fútbol no es solo un deporte, es un motor de vida que lo ha llevado a recorrer el mundo convertido en el máximo embajador cultural de la afición salvadoreña: El Indio Cuscatleco.

Con una trayectoria de 26 años dando vida a este icónico personaje, Montano ha dejado una huella imborrable en las gradas de los estadio salvadoreños donde se presenta la Selecta y en los escenarios internacionales más exigentes, llevando la bandera, el escudo y el orgullo de El Salvador a cada rincón donde rueda el balón.

La historia del Indio Cuscatleco no responde a un plan comercial, sino a un sentimiento profundo. El personaje nació de manera espontánea en las gradas del Coloso de Monserrat, impulsado por un amor inquebrantable hacia la selección nacional.

“Nace por amor a la Selecta, un amor que nace en la grada del estadio Cuscatlán, en donde el amor por el azul y blanco hace que me disfrace en una oportunidad. Fue tanto así que a partir de ese día no he perdido maquillaje, no he perdido la vestimenta; sí hemos aguantado hambre, sí hemos aguantado agua, pero el personaje siempre ha estado ahí”, relata Montano con la emoción a flor de piel.

A lo largo de los años, el atuendo ha evolucionado de manera significativa. Lo que comenzó como un esfuerzo artesanal se convirtió, a partir de 2008 y 2010, en un traje completo, elegante y vistoso que hoy cuenta con marca registrada oficial ante el Centro Nacional de Registros (CNR) y el aval institucional en materia de símbolos patrios, protegiendo su autenticidad ante cualquier imitación.

Para Ricardo, alternar su vida cotidiana con el personaje es un ejercicio de absoluta entrega. Le toma apenas 20 minutos, y hasta 12 en situaciones de apremio, transformarse por completo y ponerse el traje que cautiva a grandes y chicos.

“No lo veo como un trabajo en sí, sino como un hobby que me divierte, me relaja, me distrae. Esa transformación me convierte en otra persona. Ricardo Montano pasa desapercibido en la calle, pero nos transformamos en el personaje y la gente se detiene para hacerse fotos, videos y saludos. Me encanta interactuar con los niños y con la gente adulta”, declaró.

Ese carisma le ha valido el cariño genuino de la gente. Lejos de buscar un lucro personal, Montano mantiene una regla inquebrantable: jamás cobrar por una fotografía. Para él, ver la sonrisa de un niño que se acerca con temor pensando que se le exigirá dinero, y que luego rompe en un abrazo sincero, vale más que cualquier retribución económica.

Aventuras, sacrificios y la solidaridad de los Guerreros de Playa

Llevar el folclore y el aliento salvadoreño por el mundo no ha estado exento de sacrificios. Uno de los episodios más retadores ocurrió durante unas eliminatorias en Bahamas, donde viajó a la aventura con un boleto obsequiado, pero sin viáticos asegurados para su estadía.

Ante la incertidumbre de tener que pasar la noche en la playa, la solidaridad de los seleccionados nacionales de fútbol playa salió a flote. “Los guerreros de playa se la inventan, se la ingenian… Uno de ellos se quitó el brazalete y me lo puso para darme acceso. No nos dejaron caer”, recuerda con gratitud, evidenciando el lazo que une al personaje con los atletas nacionales.

Ese mismo espíritu lo ha acompañado en su reciente travesía hasta Alanya, Turquía, para apoyar a los clubes salvadoreños en la World Winners Cup. Lejos de casa, el recibimiento fue apoteósico: desde los huéspedes y niños en el hotel hasta medios de comunicación locales que no tardaron en buscarlo para inmortalizar su colorida indumentaria.

Un legado que se defiende con valores y respeto

Interpretar al Indio Cuscatleco conlleva una enorme responsabilidad moral. Montano es consciente de que representa la imagen de todo un país ante la niñez y la juventud, por lo que rige su actuación bajo estrictos principios de conducta.

“El personaje se respeta. Cuando tú andas con el personaje, no puedes tomar ningún tipo de bebidas alcohólicas ni exponerlo mal ante el público, porque tenés que llevar un buen ejemplo a todos esos niños que te abrazan. Jamás vas a oír una mala palabra de mi parte en las gradas, por más enojado que esté con lo que pasa en la cancha”, enfatiza.

Incluso, al pensar en el futuro y en el inevitable paso del tiempo, Ricardo tiene claro cuál desea que sea su destino final y es algo que ya conoce su familia: “El día que yo me petatee, como decimos, tú me pones el traje y me voy así. La caja azul y blanca, la bandera completa… pero el personaje debe continuar a través de alguien que lo haga por verdadero amor a El Salvador”.

Finalmente, Montano reconoció el respaldo fundamental que recibe por parte del Instituto Nacional de los Deportes (INDES) y su liderazgo, pilares sin los cuales su presencia en escenarios internacionales no sería posible.

A los jóvenes atletas y a la afición que sueña con ver a la Selecta en lo más alto, les deja un mensaje de paciencia, unidad y aliento incondicional:

“Hay una generación de chicos en Sub-15, Sub-16, Sub-17 y Sub-20 que están trabajando bien; ese es el futuro. Seamos aficionados de corazón, porque nosotros somos el pulmón de la selección para empujarlos hacia la victoria. ¡Arriba El Salvador!”, enfatizó.

Publicado el 01-11-2026.