En el alto rendimiento, el éxito de un equipo no solo se mide por los goles anotados o los trofeos levantados, sino por la capacidad de resiliencia frente a la adversidad. Detrás de cada jugadora que salta a la arena con la convicción de poner en alto el nombre de El Salvador, existe un engranaje humano indispensable que vela por su integridad física hasta el último segundo.
Durante la participación del equipo femenino de Barra de Santiago en la World Winners Cup celebrada en Alanya, Turquía, la labor de la fisioterapeuta Katherine Sorto se transformó en el escudo protector de un plantel que debió sortear exigencias extremas.

El debut del equipo en tierras turcas estuvo marcado por desafíos logísticos y ambientales complejos. El extenso trayecto y el cambio horario inicial pasaron factura en la musculatura de las atletas, provocando contracturas por el estrés del viaje y una deshidratación inicial que requirió una intervención inmediata con electrolitos y potasio para prevenir calambres.
Sin embargo, el factor más determinante fue el clima. A diferencia de las condiciones cálidas a las que están acostumbradas en la costa salvadoreña, el equipo se enfrentó a bajas temperaturas y condiciones climatológicas muy rigurosas.
“Las chicas venían bastante preparadas y con un buen mantenimiento previo, pero las bajas temperaturas y las condiciones de las canchas generaron fatiga, calambres y contracturas musculares durante los partidos”, señala Sorto.
La exigencia de la competición, con partidos prácticamente diarios, elevó la tensión en la musculatura. A esto se sumaron los inevitables traumas propios de una disciplina de contacto en la arena: desde molestias musculares hasta situaciones de mayor cuidado, como el caso de Yahajaira Maravilla, quien debió ser atendida por una dolencia previa activada por un golpe, y la lesión en el último encuentro de Daniela Rivera, evaluada con precaución médica.
Para mantener al equipo competitivo, el protocolo de recuperación postpartido se convirtió en una rutina. La planificación y la comunicación entre las jugadoras y la fisioterapeuta fueron claves para el éxito del grupo.
Liberación de carga, a través del uso de botas de compresión y sesiones de estiramientos dirigidos; gestión del dolor e inflamación con tratamiento específico para las atletas con molestias activas y prevención en cancha por medio de asistencia personalizada durante la activación previa dirigida por el cuerpo técnico, reforzando la protección articular.
“El mayor reto fue lidiar con las lesiones porque las chicas querían continuar; la idea no era pararlas, sino quitarles el dolor y mantenerlas en óptimas condiciones para que pudieran seguir compitiendo a pesar de las molestias”, explica la especialista.
Más allá de la alta exigencia profesional, la aventura turca dejó momentos de profunda unión humana. Entre la tensión de los partidos apretados y el constante estado de alerta para evitar lesiones, también hubo espacio para anécdotas entrañables, como el recuerdo del último encuentro.
“Hacía muchísimo frío y yo estaba en la arena con calcetas y sandalias para no descalzarme. Con el incidente de Daniela tuve que salir corriendo a la cancha y se me olvidó quitármelas. ¡Terminé con las calcetas llenas de arena y soportando el frío! Las chicas me decían que me abrigara, pero yo les decía: ‘Todas por igual’. Al final quedó como una anécdota muy divertida de esta experiencia”, relata entre risas.
Para Katherine, quien se estrenaba en un torneo internacional de fútbol playa, la experiencia superó cualquier expectativa. El compromiso y la disciplina de las jugadoras para seguir las pautas de recuperación permitieron que el equipo solventara los contratiempos sin complicaciones médicas.
“Ha sido una experiencia muy bonita e interesante. Las chicas me acogieron y me hicieron parte del equipo. Valió la pena la aventura turca. Demuestra que si trabajamos de la mano, si los atletas hacen su parte y nosotros la nuestra, el camino es más armonioso y hay muchas menos lesiones”, concluye, reflejando el orgullo de haber representado al país desde el anonimato.




