Con la satisfacción del deber cumplido, la frente en alto y el orgullo de haber llevado el nombre de El Salvador y de su comunidad a los escenarios más exigentes del balompié internacional, el equipo Garita Palmera concluyó su participación en la World Winners Cup 2026 celebrada en Alanya, Turquía.
Para el cuerpo técnico, el balance general del certamen es sumamente positivo. A pesar de tratarse de un club debutante en una competición de élite mundial, el equipo demostró categoría, personalidad y un gran nivel competitivo desde el primer instante.



“La valoración del campeonato que hicimos pues es muy positiva. Estoy satisfecho con el trabajo que se hizo dentro y fuera del terreno de juego. A los muchachos no les pesaron los nervios ni la ansiedad; al contrario, se vieron las ganas de salir adelante y demostrar de qué estamos hechos”, expresó Rafael Rizo, el estratega del equipo, al valorar el rendimiento del plantel, conformado por jugadores de la casa y tres refuerzos.
Pese al destacado papel, el equipo reconoció que queda una sensación agridulce al saber que el potencial mostrado pudo haberlos llevado aún más lejos en la tabla general. Según el análisis del cuerpo técnico, el grupo asignado exigió un nivel de dificultad superior al de otras llaves del torneo.
Como prueba de ello, destacaron el enfrentamiento ante uno de los mejores terceros lugares del torneo, un rival que venía con una foja casi perfecta de victorias, al cual lograron superar con autoridad.
“Nosotros le pasamos por encima a ese equipo, y ahí podemos ver que en otro grupo tal vez avanzábamos con comodidad y, si es posible, hasta en primer lugar. Pudimos haber quedado en una posición aún mejor, pero esas cosas ya no estaban a nuestro alcance. Hicimos nuestro trabajo”, señaló Rizo.
El torneo también sirvió como un valioso laboratorio de aprendizaje y evolución táctica para la plantilla salvadoreña, que supo combinar su estilo tradicional con un modelo de juego renovado.
“Le inyectamos al equipo un modelo de juego diferente, no haciendo a un lado el que ya tenemos, sino como una combinación. Fue más táctico. Hemos aprendido mucho, tanto mi persona como los jugadores, sumando experiencias positivas y negativas que siempre dejan enseñanza”, valoró.
Asimismo, el timonel destacó el compromiso y la integración de los refuerzos extranjeros, resaltando no solo su excelente desempeño individual y colectivo, sino también su calidad humana y su disposición para acoplarse a las órdenes del cuerpo técnico. El equipo fue reforzado por Jose Oliver, de España; Lonis Calero, de Costa Rica, y Andrés Rivera, de Colombia.
Al echar la vista atrás, el club reconoce que todo lo conseguido en tierras turcas representaba una ganancia, aunque el hambre de gloria impidió cualquier señal de conformismo. “Hemos competido contra clubes con jugadores top mundial, los pusimos contra las cuerdas y muchos referentes internacionales se han sorprendido y felicitado. Ahora ya conocen de nuestro club”, afirmó.
El equipo no tiene tiempo que perder. Tras el largo retorno a El Salvador y un breve descanso de apenas un par de semanas para la recuperación física, el plantel retomará los entrenamientos con la mira puesta en su próximo gran desafío: la America’s Winners Cup, tanto en la rama masculina como femenina.
Finalmente, Rizo extendió su agradecimiento a las instituciones que hicieron posible este sueño internacional: “Estoy agradecido con el Instituto Nacional de los Deportes (INDES), con su presidente, René Martínez; con Yamil Bukele, presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol y con el Gobierno Central por la oportunidad y el apoyo constante brindado no solo al fútbol playa, sino a todas las ramas deportivas”.
El mensaje de cierre estuvo dedicado a la afición y a los seres queridos en Garita Palmera: “Nuestra motivación principal son ellos. Son los pilares de cada uno de nuestros hogares y nunca nos dejan de apoyar. Muchas gracias, y ¡arriba El Salvador y Garita Palmera!”




