Cuatro atletas salvadoreños que también son profesionales de la medicina han dejado de lado su respectivo deporte, por un momento, para cumplir con su misión de salvar vidas. Durante esta emergencia del COVID-19 que vive nuestro país, el sector profesional de la salud ha redoblado su trabajo para contener una crisis que, hace unos meses, quizás resultaba impensable para los atletas que solo se enfocaban en prepararse para sus compromisos deportivos.
José Javier Handal es miembro de la Federación Salvadoreña de Tiro Deportivo y, a su vez, es estudiante de séptimo año de medicina. En este momento se encuentra realizando su año de internado y también está enfrentando al COVID-19 en el Hospital San Rafael, de Santa Tecla.
Según José Javier, ejercer de médico interno lo ha puesto en la primera línea combatiendo la pandemia y, por ende, al miedo al contagio. En este momento, tras encontrarse haciendo tareas administrativas de los pacientes con esta enfermedad, trabajo que viene haciendo desde el inicio de la emergencia nacional, lo llevó a tener contacto con pacientes positivos, casos sospechosos, así como con compañeros que ya se contagiaron de COVID-19.
Por el momento, José Javier no reside en su casa, ya que sus padres son mayores de 60 años y se encuentran dentro de la población de alto riesgo que afecta el COVID-19 y es por eso que el tirador y futuro cirujano ha dejado su hogar para no ser un vínculo de contagio para su familia. “Tuve que mudarme de mi casa para tratar de no poner en riesgo a mi familia y tuve que venirme a vivir con con otros compañeros de la misma carrera”, explica.
El profesional ahora considera que, parte del control de sus emociones que requiere su trabajo del dia a dia, se lo agradece a la práctica de su disciplina deportiva, en donde pudo aprender a lidiar con ellas, algo que en este momento crítico ha sido de gran utilidad.
Por otro lado está el judoca Mario Guillermo Sandoval, quien es médico ginecólogo-obstetra y que se encontró frente a frente con el virus COVID-19 en el hospital materno infantil 1º de mayo del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), en San Salvador. Mario, en este momento, se encuentra cursando la sub especialidad de perinatología, pero antes se contagió del COVID-1 y eso pasó a ser de los momentos más difíciles de su vida. “Fui asintomático, no presenté ninguna complicación, pero el tener que darles a tus familiares y personas cercanas esa noticia, y saber el estrés que esto va a generarse, la preocupación que les vas a provocar creo que ha sido lo más difícil”, mencionó Sandoval.
Cuando el judoca confirmó su diagnóstico, pasó inmediatamente a cuarentena y, al terminar, fue recluido en cuarentena domiciliar, teniendo que que mantener la distancia con todos los seres queridos.
“Por el momento lo más importante es la salud y continuar atendiendo pacientes. En nuestro caso, como médico obstetra, a pacientes embarazadas de alto riesgo, esa es la prioridad” afirmó Guillermo.
El judoca también sigue realizando actividad física en casa, trabajando en tandoku- renshu (trabajo técnico en solitario), uchi komi con ligas, así como rutinas con pesas e, incluso, se abrió una plataforma virtual para dar clases teóricas en temas relacionados con judo.
Por otra parte, en Santa Ana se encuentra el fisicoculturista José Mario Olmedo, quien tiene 20 años de ejercer la medicina interna y ahora está destacado en el área de emergencias médicas. “Cada dos semanas me encuentro en el área crítica, cubro también en servicios de hospitalización. La situación es bastante delicada no solamente para los que estamos al frente de las situaciones de algún paciente que llega en condición crítica, sino que también en que se debe también manejar el nivel de ansiedad y angustia que toda la población vive”, asegura Olmedo.
Para el fisicoculturista, la disciplina deportiva también ha sido un elemento importante para su profesión, ya que considera que el practicar su deporte lo ha preparado para enfrentar muchos retos en la vida cotidiana, así como en lo emocional al momento de atender a los pacientes durante esta emergencia.
“El deporte nos da una visión más completa y entregada a la hora de trabajar, también podemos desarrollarlo en áreas funcionales: ser más humano y entregado en nuestra profesión”.
Por su parte, el atleta de luchas Juan José Rivas se encuentra también dando la batalla al COVID-19 en el área de Emergencia del Hospital Rosales y comenta que la mayor dificultad que enfrentan como profesionales de la salud es la falta de conciencia de la población con respecto al seguimiento de las indicaciones de prevención del virus.
“Como todo deportista de El Salvador, tenemos que ser polifacéticos y ahora entrenamos desde casa en nuestros momentos libres y también trabajamos en nuestra profesión y eso nos da también otra satisfacción”, mencionó Rivas.
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