Rodeada de cariño, compresión y con una familia que la cuida, así vive Alejandra Gabriela Vides Campos, de 21 años y oriunda de Ilobasco, Cabañas, y miembro del Programa Academias Deportivas Inclusivas (PROADI) ejecutado por el Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (INDES).
Emirsa Campos, madre de Alejandra, no solo está pendiente de sus necesidades básicas, sino que además se encarga de que su hija disfrute momentos de felicidad y aprendizaje, como los que vive en las sesiones que tiene con el monitor de PROADI, William Granadas.
Para la progenitora de Alejandra, la llegada de este programa a la Escuela de Educación Especial del distrito de Ilobasco le ha permitido crecer y lograr un grado importante de independencia que no había conseguido antes.






“Siempre esperaba que llegara algún programa en el que ella pudiera hacer actividad física y la llegada de PROADI a esta institución nos ha hecho felices. Esto le está dando a Alejandra la oportunidad de convivir con otros niños con otras discapacidades; he visto su evolución y es bastante positiva, el día que tiene prácticas deportivas se pone desde muy temprano el uniforme y es porque a ella le gusta, esa es la señal que me dice que ella es feliz haciendo el ejercicio”, dijo Campos.
La incorporación del programa al centro escolar ayuda a muchos de los estudiantes, incluyendo a Alejandra, a visualizar su permanencia en el salón de clases. Pero no todo ha sido fácil para la familia Vides Campos, así lo comentó la madre.
“Alejandra no es una niña que se pueda adaptar al ambiente de una escuela tradicional porque necesita demasiada atención. En sus inicios ella fue al kinder convencional, sin embargo, la maestra siempre me decía que no había hecho alguna actividad de las que el resto sí. A pesar de que era un lugar privado, no podían prestarle toda la atención especializada que necesitaba, fue así como me recomendaron una escuela especial y es cómo llegó acá”, dijo.
Un tiempo después de haber llegado a la escuela de educación especial de Ilobasco, Vides se unió a las jornadas deportivas que desarrolla el monitor Granadas, de las cuales está conforme y disfruta de ellas los martes y jueves.
“La jornada de PROADI es una actividad necesaria, ayuda a mantenerlos activos y entretenidos, además ellos necesitan de diferentes terapias, esta es complemento de las físicas y considero que es importante para los niños. Mi hija tiene un poco más de un año de estar en el programa y recuerdo que en un festival en Sensuntepeque, ella disfrutó con otros niños y eso me emocionó, verla socializar”, expresó la madre de Alejandra.
Ese recuerdo se volvió a repetir hace poco, cuando la volvió a ver sonreír tras obtener un premio por su valentía y esfuerzo.
“Hace unas semanas llegó feliz, había ganado un premio. Un profesor le hizo un reto y le dijo: ‘si me ganas, te voy a dar un premio’. Se esforzó y ganó, por lo que venía muy feliz, se sentía motivada, y si ella es feliz, yo estoy feliz. Sé que eso le está ayudando a su desarrollo de su salud física y mental”, indicó Emirsa.
A pesar de que el tiempo le ha enseñado a la madre de Alejandra a darle el trato que se merece, la infancia no fue sencilla y le tocó vivir momentos que marcaron su niñez y la de su familia.
“Alejandra tuvo una niñez un poco complicada, me pase mucho tiempo en consultas en el hospital de Niños Benjamín Bloom, ya que ella sufrió de convulsiones por un largo tiempo. Pero los medicamentos adecuados para controlar sus convulsiones, le dejaron como consecuencias un retraso intelectual”, comentó la madre de la joven.
En ese sentido, también manifestó que hasta la fecha no se tiene un diagnóstico claro de qué pudo causar las dificultades de salud de su primogénita.
“Los médicos me dijeron que los estudios especificaron que una parte del cerebro de mi hija no se desarrollará correctamente y que a raíz de eso es que ella es así ahora y no pueda depender completamente de sí misma. A pesar de que nos dijeron que las convulsiones eran parte del problema no hay un diagnóstico exacto de qué causó los daños en su cerebro”, explicó Emirsa.
A pesar de tener que estar pendiente de su hija las 24 horas del día, la docente aseguró que ella, como madre, es el ángel que cuidará a Alejandra por el resto de su vida, por lo que solicita que se creen más espacios como PROADI.
“Yo espero que ella en el futuro mejore y evolucione, espero que se pueda seguir integrando a diferentes actividades y principalmente que sea feliz. Me gustaría agradecer el apoyo del INDES por crear estos proyectos que favorecen a una población que lo necesitan”, dijo la madre de Alejandra.




