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Enrique Arathoon navega hacia los Juegos Olímpicos

Bajo un sol radiante y vientos de aproximadamente 14 kilómetros por hora, el velerista salvadoreño Enrique Arathoon aprovechó su estadía en el país para entrenar en el Lago de Ilopango, de San Salvador, y, de paso, compartir gratos momentos con la nueva generación de regatistas que lo ven como un ejemplo a seguir.

“Quique”, como es conocido en su círculo de allegados, aprovecha al máximo las aguas del lago natural más grande de El Salvador, en su embarcación clase láser, ya que se prepara arduamente con miras a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, a los que, de momento, es el único atleta clasificado por El Salvador.

“Vengo para entrenar, para compartir con los chicos que están aprendiendo, para enseñarles un poquito de lo que he aprendido”, dice Arathoon quien, antes viajar a El Salvador para disfrutar con su familia las festividades de fin de año, realizó una base de entrenamiento en España, bajo las órdenes de Javier Hernández, quien representó a su país en los Juegos Olímpicos de Beijing.

Ciclos de cuatro

“Hicimos cuatro semanas de físico, o sea, siempre navegamos, pero lo que trabajamos es complementario al barco, un día de gimnasio, un día de bicicleta, un día de gimnasio, un día de bicicleta. Para hacer tres sesiones de fuerza a la semana y dos o tres de bicicleta, dependiendo de qué día toca, dos horas, y el último fondo”, explicó Arathoon quien comentó que están trabajando con su entrenador en ciclos de cuatro.

Según el velerista nacional, la primera semana hacen menos carga, la cual sube a medida que llegan a la tercera semana, y la cuarta es de recuperación, en la cual invierten más tiempo en la navegación y hacen solo media hora de bicicleta, con fines de estiramiento.

“Lo que queremos es optimizar el tiempo en el agua, pero si son días normales, un día hay viento, otro no, la intensidad del trabajo puede ser fuerte fuera del agua. Luego, durante las regatas, generalmente hacemos dos horas a la semana para mantenernos, hacemos siempre bicicleta, y simplemente trabajamos en dejar toda nuestra energía en el agua”, afirmó Quique.

El atleta salvadoreño aclaró que la vela es un deporte que se adapta mucho y depende de la intensidad del viento, por eso es difícil seguir un plan rígido para el entrenamiento, aunque si hay condiciones normales, se sigue a la perfección.

“Si empezamos a ver que en el agua mi rendimiento no es tanto, ya no tengo esa sensación óptima, con mi entrenador decimos bueno, vamos a hacer un día de recuperación, para ver si nuestro nivel sube, y ya dentro de la regata mantenerse y llegar lo más descansado posible al campeonato, lo más duro lo hicimos en noviembre y diciembre, y ahora no queda nada más que divertirse”, indicó.

Un año saturado

Arathon tiene clara la ruta para llegar en óptimas condiciones a las regatas de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, que se realizarán en el Puerto Recreativo de Enoshima, ubicado en la isla homónima, al sur de la capital japonesa, del 26 de julio al 8 de agosto.

“En enero vamos a ir a la Copa del Mundo; en febrero tenemos el Mundial, o sea que en ambas competencias vamos a poner en práctica todo lo que hemos trabajado en la temporada, y tendremos un panorama del resultado que podemos obtener en Tokio 2020. En marzo tenemos la primera regata europea; en abril la segunda copa del mundo; luego tenemos el Europeo, el campeonato de clase láser en Grecia, y luego la final de la Copa del Mundo en Japón”, explicó Arathoon.

Su arribo a Japón lo hará un mes antes de los Juegos Olímpicos, por lo que se quedará en tierras niponas para entender mejor las corrientes del mar, habituarse a la temperatura y todos los cambios que puedan haber, a la comida, por ejemplo.

Lo más bonito es ir a competir

La navegación exige habilidad y valor para dominar las condiciones climáticas y del agua, y, sobre todo, los cambios constantes. Como buen atleta, Quique ama su deporte, reconoce que los entrenos son divertidos, le gusta lo que hace y competir es la verdadera razón de ser un velerista.

“Es más bonito ir a competir, bueno, los entrenos son divertidos, me gusta mucho lo que hago, pero competir es el juego, porque ponele, vamos a entrenar y hacemos nada más prueba de velocidad. Cuando hacemos competencia hacemos prueba de velocidad, tomamos decisiones la razón del juego está en las competencias, es donde más se divierte uno, obviamente cuando las cosas van bien uno goza, incluso más”, explicó Quique.

Arathoon practica vela desde los ocho años, pero fue en 2010 que se decidió hacerlo en alto rendimiento, lo que le ha permitido conocer y enfrentar a los rivales que tendrá en Tokio.

“Conozco a todos los rivales durante ya casi ocho años. Sé que le podemos ganar a todos, porque les he ganado competencias en regatas. Las competencias son de 10 regatas, en algunas pruebas les hemos ganado a todos, hasta los medallistas olímpicos”, comentó Arathoon.

Compartir conocimientos

Cargado de mucha humildad y una sonrisa afable, no tuvo problemas para conectarse con los jóvenes de la zona de Joya Grande, de Santiago Texacuangos, con quienes compartió sus experiencias, su visión y las metas que como nueva generación de atletas nacionales en proceso de formación les pueda incentivar.

“Hay un grupo nuevo de jóvenes, es la primera vez que voy a verlos, creo que así pasó conmigo, incluso al ver a gente de otros deportes que iban a los Juegos Olímpicos. Eso me motivó mucho y también creo que uno puede pasarle esa inspiración para que se motiven”, comentó Quique.

Y es que el regatista nacional está convencido que la motivación puede ser clave para que surja una nueva generación de deportistas salvadoreños que tenga como meta ganar una medalla olímpica.

“Si yo he podido, ellos también pueden ir a unos Juegos Olímpicos y ganar una medalla, ese es mi objetivo, todavía está por cumplirse, pero es importante pasarle a la generación que viene, compartirle los conocimientos sobre el agua, pero sobre todo compartir esas ganas de soñar y de creer que se puede llegar a ser lo mejor del mundo a pesar de ser de El Salvador, un país pequeño, hay que cambiar eso y pensar distinto, atreverse a soñar”, valoró.

Así, mientras Quique conversaba con los niños de Joya Grande, preparaba con ellos las embarcaciones que fueron lanzadas al agua, contestó algunas interrogantes de los jóvenes, ávidos de conocimientos sobre un deporte que también los apasiona.

“Que otra gente no le diga a uno, no vas a llegar a ningún lado. Eso es lo importante para mí a la hora de venir a compartir con la gente que está entrenando. Motivarlos para que sigan sus sueños. Ojalá sea en vela, pero si no es en vela, que busquen los que les apasiona a soñar en grande y trabajar, que no tengan miedo de equivocarse y fracasar, porque al final puede ser un resultado malo, o lo que sea, pero no es fracaso sino un premio, no hay que tener miedo a fallar, porque eso lo hace a uno más fuerte”, reflexionó el destacado velerista.

Publicado el 07-01-2020.

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