Armando y Gabriel Tobar son padre e hijo y visten los colores del equipo Santa Ana en el Torneo Apertura 2024 Copa Tigo Sports de la Liga Mayor de Baloncesto (LMB). Armando, luego de colgar los tenis en 2018, salió del retiro este año para hacer pareja con su hijo Gabriel y luchar por darle al equipo el primer título en la historia.
Armando Tobar, con 49 años, defiende a partir de este torneo los colores santanecos junto a su hijo Gabriel, a quien le corre por las venas el deporte, pues su madre es la reconocida voleibolista de playa, Yvonne Soler.
Mientras los equipos se preparaban para disputar los partidos del torneo relámpago, la antesala de la LMB, los Tobar calentaban en la duela del Polideportivo Abel Mazariego previo al duelo contra Fantasmas de San Vicente, que marcó el regreso de Armando y el de Gabriel, quien tuvo oportunidad de competir oficialmente junto a su padre.


“Vi como jugaba mi hijo, el desarrollo que ha tenido y siempre tuve esa espinita de que en algún momento determinado podría jugar con él. Gracias a Dios hoy se nos dio esta oportunidad que nos brindó Santa Ana. Estaré cuidando de que se desarrolle y desempeñe bien en la cancha”, expresó Armando.
Entre los logros conseguidos por el veterano jugador están los campeonatos nacionales de Guatemala y Honduras, ambos con el extinto equipo Denver, y el campeonato con Brujos de Izalco en el inicio de la Liga Mayor de Baloncesto.
“El baloncesto ha sido mi pasión desde pequeño, siempre fue el deporte por el que me incliné. Mis inicios fueron en Sonsonate, pero migré a San Salvador para jugar en un equipo en lo que en ese momento era primera categoría, me vieron los del Santa Cecilia y fue con ellos con los que inicié formalmente a jugar baloncesto allá por 1990”, agregó.
Tobar estaba retirado del deporte de sus amores, pero surgió la oportunidad de jugar para este Apertura 2024 con Santa Ana, equipo comandado por el entrenador Melvin Marroquín. No dudó en aceptar, ya que era la oportunidad perfecta para cumplir su deseo de jugar junto a Gabriel.
El joven Tobar ha destacado en el mundo del baloncesto y gracias a sus habilidades se convertirá en el primer salvadoreño en asistir a la Miami Prep / Miami Tropics, un programa de escuela secundaria para jóvenes que buscan mejorar sus habilidades académicas y atléticas, que le abriría la puerta para integrar la Asociación Nacional de Atletas Colegiados (NCAA).
Segunda temporada en Santa Ana
Con 17 años de edad y 1.91 metros de estatura, Gabriel se desenvuelve en la duela como armador y alero. Practica este deporte desde hace 10 años y su recorrido por los clubes nacionales incluyen las filas de San Salvador y Santa Ana, con quienes disputa su segunda temporada.
“El baloncesto para mí es un estilo de vida que me ha enseñado disciplina, trazar objetivos y esmerarme por cumplirlos. Gracias a Dios cuento con el apoyo de mis padres para desarrollar mis habilidades, ya que ellos han sido grandes atletas que en varias ocasiones representaron al país en eventos internacionales”, comentó.
La formación que Tobar ha recibido es un esfuerzo en conjunto de sus padres. Yvonne se encarga de la preparación física de su hijo, mientras que Armando es el que trabaja todo lo relacionado con el baloncesto. Gabriel apoya su acondicionamiento físico con la entrenadora salvadoreña Sandra Valiente y ha recibido mentorías virtuales con Amir Abdulla, famoso entrenador de rendimiento deportivo para jugadores de baloncesto.
“El Miami Prep / Miami Tropics es como una escuela formadora para atletas de alto rendimiento donde los preparan en su salto para las universidades. Todo esto surgió por un campamento al que vine con el profesor Roberto Morales, invitado por Wesley Savery. Ahí comenzó el proceso porque les interesó mi talento y me invitaron a quedarme desde el verano pasado, pero podré integrarme cuando finalice mi bachillerato, que será en este año”, agregó.
Entre sus estudios en el Liceo Francés de San Salvador, su carrera deportiva dentro del baloncesto y su familia, Gabriel, agradece el apoyo incondicional que ha recibido de sus padres, pues reconoce que sin ellos no pudiera lograr avanzar en el competitivo mundo del baloncesto.
“Estamos muy felices de iniciar este proceso con nuestro hijo. Queremos que Gabriel llegue al tope de sus posibilidades, no queremos que se limite, es por ello que siempre tratamos que entrene con el mejor recurso disponible en El Salvador. Nuestro mayor sueño es ver a Gabriel jugando en el baloncesto universitario estadounidense División 1”, puntualizó Yvonne, ex atleta y madre de Gabriel.

