Todo comenzó con la frase “ella es como una rosa sin espinas”, que Emerson Lacayo, con tan solo seis años de edad, pronunció para referirse a una chica. Desde ese momento, su madre, Ingrid Lacayo, supo que su hijo tenía un talento especial para la poesía, destreza que perfeccionó y plasmó en su primer libro titulado “El color de mi poesía”.
Emerson, hoy con 10 años, ha sabido equilibrar sus pasatiempos favoritos: la poesía y el fútbol. Actualmente forma parte de la Academia Sociodeportiva de Sensuntepeque del Programa LaLiga, Valores y Oportunidad y asegura que uno de sus mayores deseos es dedicarse a ambas actividades.



El pequeño comentó que tardó un año para plasmar en su primer libro los pensamientos que provenían de lo más profundo de su ser, resumidos en 14 poemas, los cuales están disponibles desde 2022 en el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán (MUNA), y próximamente estará publicado en la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES).
“Con respecto a la poesía, considero que un poeta siempre debe estar atento a lo que sucede, a lo nuevo; uno no puede quedarse estancado en una sola cosa. Es por eso que combino mi gusto por la poesía con el fútbol, y es por eso que pertenezco a la academia sociodeportiva desde los 7 años”, comentó.
Emerson y los demás 36 integrantes de la academia realizaron un recorrido por el emblemático Estadio Nacional Jorge “Mágico” González, así como también un paseo por el centro histórico de San Salvador, en el cual visitaron la Iglesia El Calvario, la Catedral Metropolitana, El Palacio Nacional y la BINAES.
“Para mí, lograr un equilibrio entre estas dos pasiones lo consigo al organizar mi tiempo. Practico fútbol los martes y jueves, ya que es algo que disfruto y me divierte mucho. Por otro lado, dedico mis tiempos libres a la poesía”, agregó.
Durante el recorrido sociodeportivo-cultural organizado por nuestro personal de la Oficina Departamental de La Libertad del INDES, Ingrid, madre de Emerson, aprovechó cada destino para fotografiarse junto a su hijo poeta.
“Desde que mi hijo se integró a este programa ha sido bastante constante en la práctica del fútbol, es algo que le hace bien y que le ayuda a mejorar sus habilidades de socialización, trabajo en equipo y empatía, que son parte de los valores que se enseñan en el programa”, agregó Lacayo.





