Entusiasmo, alegría y una sonrisa son notables en el rostro de Carl Herrera, campeón con los Houston Rockets en 1994 y 1995, durante su interacción con los 50 chicos y 50 chicas de El Salvador en el Selection Camp de la Jr. NBA League y al cual llegó para compartir no sólo su conocimiento sobre el baloncesto, sino una historia de vida motivadora.
Los 100 jugadores que participan en el Selection Camp lo recibieron con un efusivo aplauso y, en el transcurso de las actividades, el venezolano que ostenta en su palmarés dos anillos de la NBA y una carrera de más de 30 años, compartió con ellos consejos en las diferentes sesiones de defensa, dominio del balón, tiro y finalización de jugadas.
¿Qué le ha parecido El Salvador y en qué va a consistir su participación en el Selection Camp?
Estoy muy contento de estar aquí, es mi primera vez en El Salvador, me ha impresionado el trayecto del aeropuerto al hotel, se asemeja en muchas cosas a mi país por el clima y la vegetación. Es un país muy bonito.
Con el Selection Camp de la Jr. NBA se trata de fortalecer las bases del baloncesto. Después de más de 30 años jugando en el baloncesto, ahora retirado y siendo entrenador, esta es la parte buena: educar a los muchachos deportiva y, personalmente, esta es la base de nuestra sociedad.
Sé que es la primera vez que se hace la Jr. NBA en El Salvador y, seguramente, se va a extender a otros países y, quién quita que el día de mañana, así como me pasó a mí, tener la oportunidad de llegar a la NBA. Quizás aquí puede haber, no sé, dos, tres o cuatro niños que en algún momento puedan estar ahí en la NBA. Los sueños se cumplen y lo que hay que hacer es trabajar y mejorar las condiciones.
Además de mejores condiciones ¿qué otro aspecto es clave en la formación de jugadores?
Siempre teniendo a Dios por delante y obedecer a nuestros padres, que son los garantes de nuestra educación, ahí comienza todo. La gente piensa que solo es venir y entrenar, pero yo creo que al individuo hay que formarlo desde una edad muy temprana y eso es lo que Jr. NBA está tratando de hacer con los entrenadores que trae y la imagen mía; no es solo venir y decirle yo jugué en la NBA, sino darles una historia de vida y explicarles cómo se puede llegar, cómo hay que prepararse. No todo mundo llega, pero si le das la oportunidad de prepararte cuando llegue el momento lo pueden hacer.



¿Cuál fue su primera impresión con los chicos del Selection Camp?
No sabía que estarían ahí sentados y me iban a recibir con el aplauso. Luego la atención hacia la ‘coach’ (Lorena Infantes) y hacia mí sobre todo lo que decíamos, eso es disciplina, y los muchachos tienen mucho espacio para aprender. Para mí, trabajar con los niños me ilusiona, me apasiona y esto es lo que a mí me gusta, yo ya soy entrenador de jugadores internacionales, pero esto es mi pasión.
Los chicos tuvieron un torneo a escala nacional y ahora se les da la oportunidad del Selection Camp…
Yo jugué ocho años y tuve la oportunidad de estar en tres Juegos de las Estrellas y ahora ellos son privilegiados y se lo han ganado también porque sus padres han hecho el esfuerzo de poderlos traer de los diferentes sitios de El Salvador y permitirles ver algo que para ellos era un sueño inalcanzable y ahora se están dando la oportunidad. Esos trabajos del balón, de conciencia y de hablar todo eso es lo que te va ayudar.
Con el marketing ahora es mucho más fácil y es algo que no tuvimos muchos latinos hace años.
¿Cómo ve el crecimiento del baloncesto de Centroamérica?
Hay que trabajarlo, creo que en el Mundial de Baloncesto hubiesen podido estar otros equipos de Centroamérica. Los países tienen que comenzar por lo que estamos haciendo ahorita aquí con la Jr. NBA y darles la oportunidad de obtener becas para que estudien y mejoren su baloncesto, eso puede cambiar mucho en todos los países.


¿Qué significa para usted compartir con niños de El Salvador y si se refleja aquel chico de Caracas que soñaba con ser profesional del baloncesto?
No es un secreto y te puedo decir que por mi mente nunca pasó estar en la NBA, sí pensé que iba ir a Estados Unidos, me iba a graduar e iba a regresar a mí país para trabajar en un liceo enseñando a los niños, pero Dios tenía otras cosas para mí y eso es lo que quiero compartir con estos niños y que entiendan que el trabajo que hacen ahorita, de eso se trata, y así se comienza.
Gracias a Dios por permitirme conocer países como El Salvador y muchas gracias por la invitación en nombre de la Jr, NBA Academy. Esto es el principio, seguimos creciendo y espero que de aquí a seis años ya el nivel esté cómo debe estar.
Después de su brillante paso por la NBA, ¿a qué se dedica?
Estuve dirigiendo en Venezuela como asistente y como entrenador principal. También me he tomado un poco de tiempo con mi familia porque después de 34 años en selección nacional, NBA y jugar afuera te toma mucho tiempo. Mi pasión por el baloncesto me ha dado muchas cosas, pero también me ha quitado otras; he tratado de estar más cerca de mi familia y disfrutar. Si me salen oportunidades como esta de la Jr. NBA, me siento muy contento y lo hago.