Salsa y triatlón son dos sueños cumplidos para Rubén Flamenco, fundador y director de la orquesta Salsalvador All Star y, desde finales del 2020, un entusiasta triatleta.
Con la salsa, Rubén consolidó su anhelo como músico profesional y con el triatlón afirma que encontró un “escape” y nuevo enfoque para su vida luego de padecer Covid-19.
Flamenco lo tiene claro: su primera pasión fue la salsa y en este campo ya suma 40 años de trayectoria, lapso en el que destaca la fundación de la orquesta Salsalvador All Star y Salsalvador USA, entre otros proyectos.




Rubén nació en Ciudad Merliot en 1977 y heredó la música de su padre, arte en el cual se involucró desde los cinco años cuando recibió su primera clase de piano y guitarra, entre otros instrumentos que ahora toca a la perfección.
“El piano siempre ha sido mi pasión y todo se lo debo a la música porque no he hecho otra cosa desde los cinco años. Mi papá me heredó el talento, tenía la Academia de Música, así que fue como comenzó todo; yo anduve probando con todos los instrumentos. Recuerdo que mi papá no quería que escuchara música popular, sino música clásica, pero a mí siempre me gustó la cumbia y la salsa”, explicó Flamenco, artista de 46 años.
Durante su recorrido por el quinto arte, Flamenco fue parte de la banda de paz del Colegio Champagnat y de la Orquesta del Colegio Don Bosco. Su talento lo perfeccionó con una licenciatura de piano en Costa Rica y una maestría en Nueva York.


“Me fui a Costa Rica a estudiar mi licenciatura en piano y gracias a una beca que me otorgó Tito Puentes (en 1999) saqué una maestría en el Conservatorio en Nueva York, donde toqué con todos los salseros de la Gran Manzana como Willie Colón, Celia Cruz y otros grandes”, explicó.
Años después regresó a El Salvador y fundó, en febrero de 2006, Salsalvador All Star, agrupación musical que ya cumple 17 años de trayectoria.
“Canto, toco la trompeta, guitarra, trombón, saxo y el piano que siempre ha sido mi pasión. Todo se lo debo a la música, no he hecho otra cosa desde los cinco años y estudié licenciatura en música y la salsa que es mi vida profesional”, recalcó durante la participación en el programa “La salsa vive” de Radio La Guapa (99.7).
Rubén comentó que comenzó su carrera con la cumbia y con el transcurso de los años fue definiendo su preferencia por la salsa. “En Costa Rica conocí a los músicos de Celia Cruz, La India y el Canario, al bajista Danny Rosado de Héctor Lavoe, que me incentivó para irme a Nueva York y trascender con una carrera única”, expresó.
En el campo musical, Flamenco también tiene bien definidas sus proyecciones. “Mi sueño es llevar la salsa a toda Centroamérica; hoy por hoy, vivo en Costa Rica y El Salvador, pero estamos produciendo mucha música y seguimos grabando con Salsalvador All Star y el sueño es que la salsa crezca en Centroamérica”, aseveró.
“‘Idilio’ fue la primera canción que nosotros tocamos, de Willie Colón, y ‘El Salvador es mi tierra’, que es letra mía, original, con la que fuimos a Australia hace 10 años y estuvimos representando la salsa centroamericana. Además, fuimos la primera orquesta en ir a ese lugar, que ni Rubén Blades ni Luis Enrique han tenido esa oportunidad, que gracias a Dios se nos dio a nosotros”, enfatizó.
Triatlón es su nueva visión




Rubén explicó que su vida dio un giro de 180 grados a principios del 2021 luego de superar un complicado cuadro de Covid-19 que lo mantuvo internado por varios días en el Hospital El Salvador.
“No respirar era bien complicado, pero logré llegar al Hospital El Salvador, ahí me dieron la atención adecuada para luchar por mi vida, porque quería vivir y ya salí con una nueva visión, Dios me cambió y mi vida dio un giro”, recordó.
Después de sobrevivir al mortal virus se comprometió más con el deporte y con la música.
“Me dio Covid-19, fueron 20 días difíciles, con el cambio de vida que tuve después me dediqué de lleno al triatlón y ya voy a cumplir tres años de estar en el deporte, obviamente como un hobby, pero siempre soy bien apasionado. Ahora me dedico 100 por ciento al deporte y profesionalmente a la salsa. Me iba a morir, a parte que tomaba (bebidas alcohólicas) en ese tiempo; ahora ya llevo tres años de ser abstemio, voy un día a la vez”, dijo.
Antes de sufrir el Covid-19, Rubén Flamenco ya practicaba la modalidad de aguas abiertas, realizaba carreras y otros deportes de mucha exigencia física. “Mi esposa siempre me ha inculcado la cuestión de los deportes, con ella salía a correr”, comentó.




La práctica del triatlón tomó mayor relevancia desde hace tres años. “El triatlón es una nueva etapa de mi vida, representa eso, y es como el escape que tengo. Antes tenía el vicio del alcohol, pero ahora esto representa el lado opuesto y me siento muy contento de tener una vida sana saludable, verme bien, sentirme bien y hacer deporte. El triatlón representa mi nuevo cambio de vida saludable”, señaló Flamenco.
La fascinación por el triatlón se consolidó luego de una competencia nacional. “Yo siempre salía a correr con mi esposa (Disney Espinoza) cuando Coco Flamenco me dice: ‘hagamos un triatlón’,.Pero yo pensé que el triatlón era como un Iron man, no sabía nada y luego ya comprendí que había varias categorías y así fue que hicimos el sprint que fueron 750 metros nadando, 20 kilómetros en bicicleta y había que correr 5 kilómetros. Compré mi bicicleta y así ingresé al mundo del triatlón”, contó.
Como triatlonista, algunas de sus metas son competir en un Ironman. “Toda mi vida siempre traté de ser un Ironman, pero la palabra como tal es ambiciosa. Quiero superarme a mí mismo y ponerme metas. Comencé en la categoría 40-44, he ganado podio y medallas a nivel nacional en un sprint el Lago de Coatepeque y trato de estar activos, primero Dios, un día seamos los meros, meros de aquí”, acotó.