Rogelio Rauda, del equipo BS-UES de la Liga de Fútbol Playa, es uno de los jugadores que suman su primera experiencia en un proceso de selección nacional y trata de buscar un cupo en la nómina de 12 futbolistas que representarán el país en el ANOC World Beach Games Bali 2023 – Qualifier El Salvador.


“Ha sido una bendición estar en la preselección, primera vez que vengo y ha sido una gran oportunidad que se me ha abierto, gracias a Dios, y aquí estamos dando lo mejor para seguir avanzando en el fútbol playa”, mencionó Rauda.
El jugador, originario de la Barra de Santiago, suma tres años tras su regreso al fútbol playa luego de una pausa obligada por una situación de salud.
“Yo me retiré hace ocho años del fútbol playa por un golpe interno que tuve en el estómago, llegué al evangelio y dejé todo el fútbol por servirle a Dios. Regresé en el 2020 y se me dio la oportunidad de estar en un proceso de selección”, explicó el deportista.
Rauda reconoció que la experiencia en un proceso de selección es muy exigente pero satisfactoria.
“Es una experiencia distinta y un nivel super grande, yo he jugado con varios equipos pero estar en un proceso de selección es un orgullo y una gran responsabilidad y hay que poner el cien por ciento”, dijo.
Después de un par de microciclos, Rauda tiene el anhelo de ser parte de la nómina definitiva que el entrenador Rudis Gallo definirá la próxima semana.

“Primero Dios espero entrar como uno de los jugadores y estoy dándolo todo para que el profesor pueda ver y tener esa opción de poder llamarme. Físicamente ha sido una gran etapa en mi vida, tenemos la táctica pero en lo físico es de entregarlo todo, es muy fuerte el entrenamiento y es de agarrar un nivel grande porque las selecciones que vienen son fuertes y tenemos que tener esa capacidad física. Es una lucha grande que hay, yo entrego todo y Dios dirá lo demás”, expresó.
Cuando no está en una cancha de arena pegándole a la pelota, Rogelio se enfoca en su pequeño emprendimiento: una barbería en Barra de Santiago.