El amor por el boxeo y el deseo de superación han convertido a Kelly Pérez, una persona con discapacidad auditiva, en una atleta ejemplar dentro de la Federación Salvadoreña de Boxeo (Fesalbox).
Kelly es originaria del municipio de San Martín, en el departamento de San Salvador y forma parte del gimnasio Leyendas del Boxeo, ubicado en Santa Tecla, La Libertad, lo que hace más extraordinaria su historia, ya que viaja 32 kilómetros, tres días a la semana, para poder entrenar.
La pugilista práctica este deporte desde hace cinco años, los primeros tres fueron en el gimnasio INDES, ubicado en el Palacio de los Deportes Carlos “Famoso” Hernández y a partir de 2021, se trasladó a Santa Tecla.



Es importante aclarar que el boxeo se encuentra al margen del ciclo paralímpico, por lo que esta disciplina forma parte solo del deporte adaptado, por lo que Kelly compite contra boxeadoras convencionales en la categoría 64 kilogramos.
Eso sí, el mundo del deporte no es extraño para Pérez, ya que desde los 16 años ha practicado diferentes deportes, comenzó con el fútbol, continuó con judo, pasó a taekwondo y luego a karate, este último lo dejó de practicar por situaciones personales, expresó Pérez.
“Jugué fútbol, nunca fui federada pero lo disfruté. En judo estuve casi dos años, allí sí me gustaría volver algún día, estuve en karate, que por cuestiones de horarios tuve que dejar. Pero mi prioridad ahora es el boxeo”, contó.



Kelly conoció el boxeo hace seis años, por medio de videos y se enamoró del reto que era aprender este deporte, por lo que decidió buscar a través de amigos y conocidos un lugar en donde practicar y fue así como llegó al gimnasio INDES.
“Siempre me gustaron los deportes de contacto, ocasionalmente veía videos de boxeo profesional, pero viejitos, de esos de los años 50-60. Comencé a entrenar en el gimnasio del INDES y tengo que decirlo, jamás me negaron enseñarme a pesar de ser una persona con discapacidad. Estuve con ellos por tres años, aprendí, pero quería crecer más”, explicó Pérez.
Uno de los objetivos de la pugilista es lograr un reconocimiento como una atleta profesional a pesar de ser una persona mayor.
“Busco llegar hasta donde me permita la edad, tengo 36 años y viendo con serenidad la realidad, comencé tarde. Me gusta pensar que puedo alcanzar a ser una atleta profesional en el país y por eso cada día que entreno lo hago con responsabilidad y deseo de cumplir la meta”, comentó Kelly.


Eso llevó a la pugilista a cambiar de gimnasio y a pesar de que el recorrido que tiene que hacer es más, aseguró que vale la pena.
“Me cambié de gimnasio porque quiero superarme, el entrenador Benjamín Rivas me está preparando con el objetivo de ser una peleadora profesional y tengo la fe de que lo lograré”, expresó.
En tanto, Rivas expresó que la incorporación de Kelly a su gimnasio es parte del trabajo que se desarrolla con personas con discapacidad, así como con convencionales.
“Kelly llegó porque buscaba un poco de más atención en sus entrenos, se ha adaptado muy bien a nuestro trabajo y con la comunicación ella sabe leer los labios y en algunas ocasiones mi hijo Emerson Rivas nos ayuda, él puede comunicarse por medio del lenguaje de señas”, explicó Benjamín.
Sobre la preparación de Pérez, el entrenador mencionó que está enfocada en las capacidades de Kelly.
“Ha aprendido bastante con nosotros, se siente más acogida acá, la tomamos en cuenta. Antes de un entreno o una pelea platicamos con ella para saber si está lista para pelear o entrenar”, indicó Rivas.
Bejamin también confesó su deseo de ver a Kelly competir profesionalmente, por lo que cada entreno cuenta con ese toque adicional.
“Nos gustaría verla en un ring peleando por un título o una medalla paralímpica. Sabemos que el boxeo no forma parte del ciclo paralímpico, pero ella sería una excelente representante”, manifestó el entrenador.