Los hermanos Cristian y Jefferson Ramírez, quienes forman parte del Programa LaLiga, Valores y Oportunidad, gozan de un cariño y admiración especial en el municipio de Tejutla, Chalatenango, gracias a su talento para el canto y el fútbol.
Sobre el césped, Cristian, de 17 años, y Jefferson, de 10 años, reciben elogios por su trabajo con el balón; mientras que sobre las tarimas fascinan a los habitantes de Tejutla con su carisma y talento para cantar rancheras, música de banda y otros géneros musicales.
“Vengo cantando desde los ocho años. Todo comenzó cuando vi a mi tío, le gustaba cantar y con él nos subimos a una tarima en un acto público y fue una experiencia muy bonita en la que descubrí mi talento”, explicó Cristian, quien disfruta de sus últimos meses en la escuela sociodeportiva de Tejutla, ya que recién cumplió los 17 años, edad límite para estar en el programa.
En la misma línea, el mayor de los Ramírez dijo que considera como una experiencia importante en su vida el haber pertenecido a la escuela sociodeportiva que coordina Irvin Cardoza, delegado del INDES, desde abril de 2021.
De manera individual o en dúo, los chicos se han ganado la admiración del público tejutlense gracias a sus presentaciones en bodas, cumpleaños, actos culturales en centros educativos y en el parque central del municipio.
“Yo veía a mi hermano cantar y siempre me llamaba la atención, me puse a cantar con él y la primera vez que me subí a un escenario cantamos la Mochila azul. Me gustan las canciones de Pedrito (Fernández) y son las que ensayamos, pero también nos piden de banda. Cuando estoy en un escenario me siento alegre de lo que estoy haciendo y es algo con lo que quiero salir adelante. Me gustaría ser un buen futbolista y un buen cantante”, dijo Jefferson.
Y es que el menor de los Ramírez también ha destacado sobre la grama, ya que el año pasado fue uno de los niños que participó en el Campus Sociodeportivo del Programa LaLiga, Valores y Oportunidad, y actualmente forma parte del equipo de Tejutla que compite en la primera edición de la Copa Alevines, en la que participan 121 equipos conformados por chicos entre 11 y 12 años.

















Padres orgullosos e hijos colaboradores
Los más orgullosos son sus padres Cristian Ramírez y Marlene Santos. “A ellos les gusta mucho el fútbol pero yo les puse algunas reglas que si querían jugar tenían que cumplir con sus obligaciones en el estudio, los quehaceres de la casa, como barrer, y yo les pedí que se apliquen, les dije que quiero buenas notas. En la vida todo tiene un sacrificio”, dijo Marlene.
Es así que los hermanos Ramírez cumplen con mucha dedicación una rutina que comienza a las 5:00 de la mañana con las actividades en el comedor de su madre que está situado en la Placita Municipal de Tejutla.
“Desde las 5:00 de la mañana me vengo con mi mamá al mercado para preparar los platos de comida que voy a entregar. Me siento feliz ayudándole a mi mamá porque ella lucha por nosotros también”, expresó Cristian.
Entre las tareas que realizan Cristian y Jefferson están repartir los platos de comida que son pedidos en las zonas cercanas a la Placita de Tejutla, ordenamiento y limpieza del lugar.
“Vendemos entre 15 y 25 platos en el desayuno y almuerzos Cuando vienen de la escuela ya se quedan a ayudarme, a veces hago antojitos y me ayudan a venderlos, pero por la tarde se van a entrenar cuando ya han cumplido sus tareas”, explicó Marlene.
Cristian estudia segundo año de bachillerato en el Instituto Nacional de Tejutla y su meta académica es convertirse en enfermero, mientras que a nivel deportivo aspira ser futbolista profesional.
Jefferson también tiene sueños como futbolista y uno es jugar en un equipo fuera del país y en el campo artístico quiere ser un cantante profesional.
“Como padres nos sentimos orgullosos. Cuando había eventos artísticos invitaban a Cristian y se llevaban el primer lugar, y cuando Jefferson lo escuchó cantar quería hacer lo mismo. Ahora son un poco más reconocidos y cuando hay eventos a ellos los llaman”, comentó Santos, quien agregó que su esposo compró el equipo de sonido y micrófonos para que sus hijos ensayen en casa.