Rodeado de naturaleza y apoyado por sus compañeros, Francisco Arturo Quiijada, de 52 años, cumplió con las ocho estaciones programadas en el primer encuentro recreativo, organizado el pasado miércoles por el Departamento de Deporte Inclusivo del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), como parte del lanzamiento del Programa de Actividad Física para el Adulto Mayor Más 60 y el Programa de Academias Deportivas Inclusivas (PROADI), en la Granja Penitenciaria de Santa Ana.
Francisco es un privado de libertad en fase de confianza dispuesto a aprovechar la segunda oportunidad que se le ha presentado con la participación de los dos programas que impulsa el INDES, esta vez, con el apoyo a la Dirección General de Centros Penales (DGCP), y que le ayudará en su condición física y mental.









Quijada es una persona con discapacidad que se moviliza en una silla de ruedas, condición que no le afecta para cumplir con la tarea de hacer limpieza en uno de los sectores de la Gran Penitenciaría, labor que desempeña diariamente, incluso los fines de semana, de 7:00 a.m. a 11:00 a.m.
A su buena actitud para cumplir con el compromiso que tiene durante la semana, se sumó la participación en la primera jornada deportiva y encuentro recreativo que desarrolló un grupo de internos en fase de confianza que fueron capacitados por el personal técnico del Departamento de Deporte Inclusivo del INDES.
El originario del municipio de Agua Caliente, Chalatenango, expresó su alegría por ser tomado en cuenta para formar parte del Proadi. “Cuando me enteré del programa que iban a implementar, en el que yo podía participar a pesar de mi discapacidad, pedí que me incorporaran, porque me gusta mucho hacer ejercicio y acá sé que mis compañeros me ayudan. Con esto mi mente estará más entretenida y sé que me aportará muchas cosas buenas”, expresó Quijada.
Francisco sufrió una lesión en la médula espinal que lo dejó inmovilizado de sus extremidades inferiores, por lo que hacer ejercicios de bajo impacto, equilibrio y coordinación, le servirán como terapias para mantener su cuerpo activo.
“La verdad es que los movimientos que hice en los ejercicios del primer día me ayudarán a tener una mejor articulación en las extremidades que puedo mover y hasta en las que no tengo mayor movimiento. La verdad es que hacer todo tipo de actividades me permitirán seguir mejorando, no solo en lo físico sino también en mi sistema nervioso”, reiteró Quijada.
Otro de los beneficios que don Francisco ha visualizado con la llegada del programa a la granja, es la posibilidad de luchar por aprender a jugar baloncesto sobre silla de ruedas, uno de sus deportes favoritos.
“Me gusta mucho el baloncesto y si pudiera en algún momento aprender a jugar sería perfecto, mi sueño es contar con una oportunidad en la que pueda formar parte de una selección, sería algo lindo y es que me gusta mucho el deporte”, agregó el chalateco.
Al cumplir su condena, Francisco espera no solo incorporarse a la sociedad siendo una persona productiva en lo laboral, sino también brindar charlas a jóvenes a través de su historia y evitar que formen parte de un registro en un centro penal.