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Una ultra tertulia

Bajo la sombra de los árboles del Parque Bicentenario, la ultratriatleta Aixa Martínez y el ultramaratonista Gerardo Bojórquez entablaron una charla muy amena acerca de las experiencias vividas en sus deportes, la forma de cómo ven la vida y plantearon un mensaje claro para los salvadoreños: “la vida hay que vivirla al máximo y amar cada cosa que se hace”.

Y es que para estos atletas extremos, sus respectivos deportes les han dado abundantes satisfacciones personales que sobrepasan cualquier obstáculo que se les haya presentado en la vida.

Aixa, quien recientemente logró el primer lugar en la categoría Continuous Quíntuple Anvil y fue la cuarta en la tabla general de posiciones del Virginia Anvil Fest 2021, comentó que practicó varios deportes desde muy pequeña, pero fue hace seis años que se le estalló una hernia por realizar ejercicios de alto impacto y eso la llevó al hospital en donde se le descubrió una desviación de su columna llamada escoliosis y cuatro hernias más, por lo que fue intervenida quirúrgicamente.

En su proceso de recuperación, los médicos le recomendaron la natación como terapia, ya que su única movilidad era el cuello, prácticamente sus extremidades estaban paralizadas. Sin embargo, a los seis meses logró una movilidad increíble gracias a su fuerza de voluntad y perseverancia por volver a una vida normal.

“No sé si es una lesión o es algo de nacimiento. Nunca lo he visto como un impedimento y yo le digo a la gente: ¿Cuál es tu problema?, nada se cura quedándose estático. Si uno deja de hacer ejercicio, deja de funcionar el cuerpo, pero al practicar algún deporte, uno genera más energía. El deporte me ha dado mejor calidad de vida y es la fortaleza más grande que tengo”, comenta Aixa, quien en el Continuous Quíntuple Anvil completó con éxito 19 kilómetros de natación, 900 km en bicicleta y 211 km en carrera, en un tiempo de 122 horas.

Aixa, de 37 años, dice que, además de las complicaciones de salud, ha tenido que afrontar problemas familiares, ya que antes de viajar a su última competencia sus padres se contagiaron de COVID-19 y fallecieron unos parientes.

Por su parte, el ultramaratonista Gerardo Bojórquez, quien completó con éxito el desafío más grande en su carrera deportiva: El Cruce de Centroamérica, que tuvo el propósito principal de recaudar fondos para Olimpiadas Especiales El Salvador (OEES), también ha sorteado etapas difíciles en su vida, al punto de querer quitarse la vida.

“Yo comencé como una forma para salvarme a mí mismo. Toqué fondo, lo único que no hice fue caer en las drogas. Mis problemas tenían que ver con una parte financiera y también con desintegración familiar, estaba atravesando un divorcio, todo eso me llevó a una depresión y consideré la posibilidad de quitarme la vida”, cuenta Gerardo, con un semblante serio, pero a la vez con una perspectiva diferente de la vida, después de recorrer por 32 días un total de 1,915.45 kilómetros por el istmo centroamericano.

Los ultra atletas también coincidieron que representar a El Salvador es el sentimiento más bonito que surge cuando las personas les preguntan cuál es su procedencia, ya que se le viene a la mente que su formación deportiva la han hecho, en ocasiones, con sus propios recursos y a veces con apoyo de empresas.

“Ser salvadoreño tiene que significar algo positivo, algo bonito. Tenemos las capacidades, las actitudes y las destrezas. Tenemos que creer en nosotros mismos y con esa confianza demostrar día a día que sin importar que tan grande sea un obstáculo podemos conquistar sueños”, dice Aixa.

A lo que Gerardo agrega entre risas: “soy salvadoreño, vivo en El Salvador, me crié con pupusas. Tenemos que aprender a ser unidos, quizás ese sería el mensaje para la población en general, apoyémonos entre todos. A los atletas les mando el mensaje, que crean en ellos mismos y que tengan la confianza de vencer los obstáculos que se presentan”, quien además en 2016 se ubicó en sexto lugar en 170 km UTR Valencia España y en el décimo lugar en la general.

Gerardo también participó en 2017 en los 363 km El Cruce de El Salvador. En 2018 realizó 100 km Fuego y Agua Ultra Trail Nicaragua, además completó 525 km El Cruce de Guatemala y el Tor des Geánts Italia 339 km, así como los 30,908 metros de desnivel positivo, esta última catalogada como una de las carreras más difíciles del mundo. Y en 2019 realizó 330 km en El Cruce de Honduras.

Al hablar sobre los retos más grandes que les ha tocado enfrentar, Aixa y Gerardo también coincidieron que lo más difícil son los entrenamientos previos a una competencia, ya que les demanda más tiempo y tienen que sortear otras responsabilidades: la familia, el trabajo y vida social.

“Este año fue muy difícil. A parte de los problemas de salud de mis padres y la pérdida de seres queridos, tenía que ser fuerte en todos los aspectos para poder llevar a cabo todas las áreas de mi vida: el trabajo, ser mamá soltera y entrenos demandantes previo a mi viaje. Nunca desistí y logré mi objetivo, de eso se trata la vida de aprender a saltar esos obstáculos que se presentan”, expresó Aixa.

Gerardo, por su parte, dijo  que “debemos encontrar el equilibrio entre el tiempo y el espacio para poder entrenar y prepararse. Hemos dejado muchísimas cosas, recortar tiempo para eventos de vida social, alimentos que nos gustan y otra parte más difícil también es encontrar el apoyo para las competencias”.

A estos ultra atletas la vida no siempre les ha sonreído, pero consideran que han consolidado hábitos que les permiten tener un equilibrio en sus actividades personales, profesionales y deportivas porque han sabido afrontar las circunstancias y encontrar soluciones ante la adversidades.

Publicado el 16-12-2021.

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