La selección salvadoreña de fútbol sala realizó su penúltima sesión de trabajo antes de viajar a Nicaragua, donde enfrentará a Panamá y Costa Rica en la Copa de Naciones de Futsal. El técnico José Alfredo Ronquillo apuesta por una mezcla de experiencia y juventud para encontrar nuevos elementos que puedan aportar al proceso.



La Selección Nacional de Fútbol Sala entró en la recta final de su preparación para la Copa de Naciones de Futsal, que se disputará del 28 al 31 de octubre en el Polideportivo Alexis Argüello, en Managua, Nicaragua.
El Salvador integra el grupo B junto a Panamá y Costa Rica, dos selecciones que ya han puesto a prueba al combinado nacional y que representan un nuevo desafío para un equipo que atraviesa un proceso de renovación.
Para esta convocatoria, el técnico José Alfredo Ronquillo decidió mantener una base de jugadores con experiencia y, al mismo tiempo, abrir espacio a jóvenes que han destacado en la Liga Mayor de Fútbol Sala.
“Llevamos jugadores nuevos, tenemos una base, llevamos jugadores nuevos también. Esto es para dar la oportunidad a jóvenes que andan en un mejor ritmo de juego”, explicó Ronquillo.
El entrenador señaló que uno de los principales objetivos del proceso es identificar a aquellos futbolistas que puedan trasladar su rendimiento de los clubes al nivel de selección.
“Hay jugadores de equipo y jugadores de selección. Entonces queremos ver qué jugador es el que está para selección y que puede despuntar y eso darnos a nosotros un parámetro para próximas convocatorias”, comentó.
El grupo que enfrentará El Salvador en Nicaragua supondrá una prueba exigente. Ronquillo recordó que en el último torneo disputado ante Panamá y Costa Rica, la Selecta perdió ambos encuentros por una diferencia de dos goles, aunque destacó lo cerrado de los partidos.
“En futsal dos goles no es nada. Fueron partidos bien apretados”, manifestó el técnico, quien considera que este tipo de encuentros son precisamente los que necesita el equipo para conocer su verdadero nivel.
La prioridad durante los entrenamientos ha estado en reducir los errores, especialmente ante rivales que tienen la capacidad de aprovechar cualquier desconcentración.
“Son selecciones que los errores los aprovechan. Entonces estamos trabajando esos detalles para cometer la menor cantidad de errores”, señaló.
Más allá del resultado inmediato, Ronquillo considera que enfrentar a las selecciones más fuertes del área permitirá medir el crecimiento del futsal salvadoreño y, especialmente, darle experiencia a los nuevos integrantes del proceso.
“Esos retos son los que al final nos van a ayudar a crecer como país, a estos jóvenes tener esas experiencias que nos van a demostrar también dónde estamos en este momento”, afirmó.
La renovación del combinado nacional también refleja el crecimiento de la Liga Mayor de Fútbol Sala, competición que Ronquillo considera fundamental para alimentar a la selección.



Varios de los jugadores que forman parte de este proceso tienen apenas dos, tres o cuatro años de experiencia en la modalidad, pero han mostrado condiciones para adaptarse a las exigencias del equipo nacional.
“El semillero, lo que nos alimenta, lo que nos demuestra, es esa competición que tenemos cada fin de semana”, explicó Ronquillo.
Sin embargo, el entrenador reconoce que el salto del club a la selección implica un cambio importante. En el modelo de juego que busca implementar, todos deben participar tanto en ataque como en defensa, además de responder a conceptos como la movilidad, las coberturas y la altura defensiva.
“No es lo mismo estar en el club que venir acá a entrenar todos los días, adaptarse a un modelo de juego, a explicarles que todos tienen que atacar, todos tienen que defender”, explicó.
Por ello, el cuerpo técnico apuesta por la paciencia y el entrenamiento como herramientas para acelerar esa adaptación.
La penúltima sesión de trabajo incluyó un partido amistoso ante un combinado de la Liga Mayor de Fútbol Sala. El objetivo fue enfrentar a los preseleccionados con diferentes estilos de juego y evaluar quiénes están listos para afrontar la competencia internacional.
“Tenemos que este día tomar la decisión de quiénes son los jugadores que van al torneo”, indicó Ronquillo.
De los 19 jugadores preseleccionados, finalmente serán 14 los que viajarán a Nicaragua para representar al país en la Copa de Naciones.
José Alfredo Ronquillo, quien acumula 11 años como entrenador, tendrá ahora la tarea de definir el grupo definitivo que afrontará el torneo.
El viaje a Nicaragua está previsto para el lunes 26 de octubre, a primera hora. La misión es clara: competir, medir el nivel actual de la selección y descubrir nuevos jugadores capaces de dar un paso adelante.
“Como salvadoreños nos gustan los retos”, resumió Ronquillo.
Y este será, precisamente, uno de los retos más importantes para una selección que busca seguir creciendo y encontrar las piezas que puedan llevarla a objetivos mayores en el futuro.
La convocatoria de la preselección está integrada por 19 jugadores: tres porteros, tres cierres, tres pivotes y diez alas. En la portería fueron llamados Miguel Alvarado, Emerson Cañas y Ferid Murra; como cierres aparecen Salvador Aguilar, Miguel Díaz y David Sandoval; los pivotes son Carlos Artero, Cristobal Osorio y Mario Robles; mientras que la lista de alas la conforman William Ayala, José Barahona, Michael Coreas, Erick Martínez, Cristian Mejía, Samuel Muñoz, Rossember Ramírez, Irvin Ramos, Anderson Rodríguez, Jorge Terezón, Miguel Torres y Cristian Valladares.







