Más de 20 años representando a El Salvador en el voleibol playa quedaron atrás para Frida Larios, quien, tras retirarse de esa disciplina, encontró en el longboard un nuevo desafío deportivo que la llevó hasta el ISA World Longboard Championship, que se desarrolla en el Sunzal.



Larios compite en la categoría longboard femenino, luego de completar un proceso de clasificación en el circuito nacional de surf, una disciplina que comenzó a practicar junto a sus dos hijos y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una nueva etapa de su carrera deportiva.
“Me siento la verdad muy emocionada de poder volver a un mundial, pero en otro deporte. Nunca pensé en realidad que eso iba a pasar”, expresó Larios.
Su vínculo con el agua, sin embargo, no comenzó con el longboard. Antes de dedicarse al voleibol de playa practicaba boogie board, pero el surf llegó mucho después, cuando sus hijos eran pequeños. Lo que comenzó como una actividad para compartir con ellos terminó convirtiéndose en una nueva disciplina y, con el paso del tiempo, en una nueva oportunidad para representar al país.
“Comenzamos con mis dos hijos y la idea era divertirnos juntos, conectar con ellos, llevarlos a la adolescencia en un deporte sano, sanar cuestiones familiares. Y el agua nos terminó dando a los tres, a mis hijos y a mí, un nuevo deporte”, relató.
Sus hijos también se involucraron en el surf y comenzaron a competir en el circuito nacional. Fue acompañándolos a sus competencias cuando Larios decidió probar el longboard, una modalidad que prácticamente tuvo que aprender desde cero.
El proceso la llevó a competir en el Pro Tour de la Federación Salvadoreña de Surf, donde comenzó a ganar posiciones dentro de una categoría femenina que, según explicó, ha ido creciendo durante los últimos años.
Para alcanzar el nivel, Larios trasladó parte de la disciplina adquirida durante sus años como voleibolista al surf. Su preparación comienza temprano: meditación, ejercicios de respiración, estiramiento y luego varias horas en el agua.
“Yo me despierto a las 4 de la mañana a meditar, a hacer respiración, a hacer estiramiento. Luego me preparo para ir al agua y surfear todos los días. Me pongo objetivos propios: un cambio en el surf cada día, una ola más grande cada día y surfear en diferentes lugares”, explicó.
Esa búsqueda también la ha llevado a entrenar en escenarios exigentes como La Bocana y Punta Roca, con el objetivo de encontrarse con condiciones más complejas que luego le permitan afrontar con mayor confianza las olas de El Sunzal, sede del Mundial.
Para Larios, además, el surf representa una conexión especial con sus raíces familiares. Su abuelo era de la playa El Obispo y buena parte de la familia de su madre está vinculada a esa zona costera.
Larios también reconoce el crecimiento que ha tenido la categoría femenina de longboard en El Salvador. Cuando comenzó a competir, eran pocas las mujeres que participaban, pero la categoría ha ido aumentando con el trabajo de la Federación Salvadoreña de Surf.
“Cuando yo comencé solo estaba Sindy y luego la categoría de mujeres se fue ampliando. Eso es una gran labor de Fesasurf. Esa categoría nos dio la oportunidad de ir creciendo y hasta quedar en segundo lugar”, señaló.
En ese proceso, reconoce especialmente a Sindy Portillo, otra de las representantes salvadoreñas en el Mundial, a quien considera una referente y compañera de aprendizaje.
“Sindy es una gran líder, alguien de quien yo aprendo, además es una gran persona y amiga. Entonces, apoyándonos como mujeres y motivando a las niñas y a las mujeres a que no tengan miedo de aprender a surfear”, manifestó.
La experiencia de Larios también le permite observar los cambios que ha vivido El Salvador en materia de seguridad. Como atleta de voleibol de playa estaba acostumbrada a entrenar desde muy temprano, pero salir a practicar siendo mujer implicaba también enfrentar cierto temor.
Ahora, su rutina vuelve a comenzar antes del amanecer, pero asegura que existe una diferencia importante.
“Ahora, gracias a que salimos de la casa a surfear, estamos en el agua casi que en el momento en que sale el sol. Y esa, la verdad, es una gran sensación y a la vez sensación de seguridad de poder hacerlo en este contexto nacional”, concluyó.
A sus años de experiencia en el voleibol playa, Frida Larios sumó ahora una nueva página en su trayectoria deportiva: volver a representar a El Salvador en un evento de talla mundial, esta vez sobre una tabla de longboard.



