Los gemelos Mateo Joaquín y Lucas Andrés Espíndola, hijos del exfutbolista uruguayo Luis Espíndola, cambiaron los anhelos del fútbol por las alegrías del voleibol y ahora escriben, punto a punto, su propia historia en esta disciplina.
Después de un proceso de cinco años, los hermanos Espíndola comparten el mismo sueño y defienden con orgullo el azul y blanco en la Copa Panamericana Masculina U23 de Voleibol, competencia que se desarrolla en el Palacio de los Deportes Carlos “El Famoso” Hernández.
Lucas y Mateo juegan como centrales en la selección nacional que debutó anoche con victoria de 3-0 ante Granada.






“Nos sentimos bien y jugamos bastante seguros. Es chivo jugar junto a mi hermano y ver dos gemelos jugando en selección es algo raro y difícil, pero es divertido”, comentó Lucas, quien aportó tres puntos e hizo un par de bloqueos.
El primer deporte de los gemelos fue el fútbol, disciplina que practicaron con mucha dedicación desde pequeños, pero el voleibol llegó después de la pandemia del Covid-19.
“Empezamos a entrenar voleibol en 2021 después de que toda la vida habíamos jugado fútbol. Cuando vino la pandemia dejamos de entrenar, pero como somos altos nos ofrecieron la oportunidad de jugar voleibol y estuvimos en un proceso con selección sub-19 el año antepasado”, relató Lucas.
“Vimos que teníamos mejor futuro en el voleibol comparado al fútbol. La meta es buscar la medalla y representar de la mejor manera al país. Mi padre se lo tomó a bien y como en todo deporte hay una pasión por algo”, amplió.
En su aventura con el voleibol, los seleccionados cuentan con el apoyo de su padre Luis Espíndola, quien después de su retiro como futbolista profesional sigue vinculado al fútbol como gerente deportivo de Alianza FC.
“Estoy muy contento por la decisión, fue algo nuevo para ellos meterse a voleibol cuando querían jugar fútbol, pero se dedicaron a este deporte y el crecimiento de ellos ha sido grande. Después de verlos pegarle a un balón y ahora verlos jugar en voleibol defendiendo a su país es algo muy lindo para mí y para toda la familia”, comentó Espíndola, padre.
Lucho Espídola explicó que ver a sus hijos con la camiseta de la selección es motivo de orgullo.
“La decisión fue apoyarlos y que se dedicarán al 100 por ciento y como siempre digo todo deportes es dedicación, entrega y sacrificio. Ellos ya han participado en varias ocasiones con la selección de El Salvador y eso nos pone contentos.Yo siempre les digo que lo tomen con mucho respeto y mucha seriedad”, enfatizó.
Por su parte, el entrenador Noé Fabián Aguilar destacó la dedicación y sacrificio de los dos jugadores de 18 años.
“Mateo y Lucas han destacado mucho y son jugadores fundamentales en el equipo y para el futuro. Ellos son del año 2008, tienen 18 años y compiten en selección sub-23. Yo destacó su sacrificio y siempre han hecho el esfuerzo para llegar a los entrenamientos”, dijo Fabián.
