Con más de 25 años ligado a la dirección técnica y experiencia en diferentes categorías, Douglas Vidal Jiménez llegó a la Clínica INDES ProTalent con una amplia trayectoria en el fútbol salvadoreño, pero también con la disposición de continuar incorporando herramientas para el trabajo con las nuevas generaciones.



Jiménez, con experiencia en escuelas de fútbol, FESA, exentrenador de Atlético Marte y las categorías menores de FAS, además de su paso por la presidencia de AEFES, considera que uno de los principales aportes de la clínica es brindar una estructura que permita ordenar los conocimientos y trasladarlos de manera más precisa al trabajo diario.
“El primer paso que se debe hacer es pasar del empirismo, para la mayoría de compañeros, a algo estructurado. Ese es un paso importante”, explicó Jiménez.
Desde su perspectiva, uno de los valores de INDES ProTalent está en la amplitud de los contenidos y en la posibilidad de aplicarlos con futbolistas de diferentes edades. Después de participar en tres sesiones prácticas, el entrenador no duda en destacar la dimensión de la experiencia.
“En lo personal puedo decir abiertamente que no había estado en una capacitación tan completa como esta”, señaló.
Entre los conceptos que más valora se encuentra la construcción de las tareas a partir de las intencionalidades del juego, de manera que cada ejercicio tenga un propósito definido y responda a las diferentes situaciones que aparecen durante un partido.
“Es una metodología basada en las intencionalidades, donde eso marca el principio táctico y luego los medios técnicos y tácticos que le dan vida a la tarea”, detalló el entrenador.
Jiménez considera que contar con una estructura de trabajo común puede ser especialmente importante en las categorías menores, donde comienza a construirse la base del fútbol salvadoreño. Por ello, proyecta el aporte de INDES ProTalent más allá de los resultados inmediatos.
“La idea es instalar una cantera nacional”, expuso Jiménez.
El entrenador entiende que una transformación de esta naturaleza requiere tiempo y continuidad. Los resultados, sostiene, no pueden medirse de inmediato, pero sí existe la posibilidad de establecer desde ahora las bases de un proceso que pueda fortalecerse con los años.
“No lo vamos a hacer en 23 meses, tiene que pasar de 5 a 15 años para que esto dé fruto. Y yo creo que han dado el primer paso de calidad”, sentenció.
Ahora, el desafío está en trasladar ese conocimiento a las canchas y convertirlo en herramientas que lleguen finalmente a los futbolistas que se encuentran en formación.
“Nosotros recibimos la capacitación, pero quienes van a terminar beneficiados van a ser los jóvenes, los niños del país”, concluyó Jiménez.

