Camilo Menjívar no es un deportista común. Antes de pisar la pista, pasa horas atendiendo pacientes en la clínica de atención integral al atleta. Es doctor del Departamento de Ciencias Aplicadas al Deporte y Bienestar al Atleta (CADBA) y decatleta por pasión, una combinación que pocos se atreven a sostener y que él ha convertido en su estilo de vida.



Su vínculo con el deporte viene de la infancia. Natación, taekwondo, basketball, escalada, Camilo lo probó todo antes de encontrar en el atletismo su lugar definitivo. “El atletismo es un deporte muy bonito, muchos lo conocen como el deporte rey. Las pruebas y capacidades físicas que se miden son completamente naturales”, comentó.
Quedarse en el atletismo no fue casualidad, fue convicción. Y esa misma lo llevó desde temprano a tener claro su camino: la medicina deportiva, el punto donde sus dos grandes pasiones finalmente se encontraban.
Hoy, su rutina mantiene sus dos pasiones activas. Entra a la clínica a las 8 de la mañana, da consulta hasta las 4 de la tarde y, al salir se pone el uniforme de entrenamiento. Dos horas de trabajo físico, media hora de estiramiento y vuelta a casa a recuperarse. Una dinámica que funciona a la perfección gracias a que su lugar de trabajo y su escenario deportivo son el mismo: el Estadio Nacional Jorge “El Mágico” González, donde está la clínica integral al atleta y la pista de atletismo donde entrena a diario.
Su conocimiento médico no solo lo aplica con sus pacientes, también lo usa consigo mismo. Sabe cómo recuperarse de una lesión, conoce las recomendaciones nutricionales y maneja los tiempos de descanso con precisión clínica. “Una de las ventajas que tengo es que ocupo mis conocimientos médicos en cuanto a recuperación, sé cuáles son las recomendaciones nutricionales y eso me ayuda a mejorar mi rendimiento como deportista”, explicó.
En el Ranking Nacional #5, Menjívar participó en lanzamiento de jabalina y disco, pruebas individuales que utiliza como termómetro para medir su forma de cara al decatlón completo, el evento que verdaderamente lo define como atleta y al que le dedica toda su preparación.
Y sus resultados no son cosa menor. Ha competido en múltiples ediciones del Campeonato Centroamericano de Atletismo, cosechando una medalla de plata e incluso el título de campeón centroamericano. Ahora su mirada apunta más alto, pues busca clasificar a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo 2026. “Sería un honor representar al país, tanto como atleta como médico”, afirmó.
En las próximas semanas competirá en el decatlón completo, prueba que definirá su posición en el ranking y sus posibilidades reales de clasificar a Santo Domingo 2026.





