Con solo siete años, Elías Josué Gumero Cruz comenzó su camino en el fútbol en la escuela de su barrio natal, La Merced, en Usulután, donde empezó a forjar el sueño que hoy se ha convertido en su realidad.
A sus 25 años, Elías se ha consolidado como el primer futbolista profesional de su familia, convirtiéndose en el orgullo de los Gumero Cruz, quienes lo acompañan y alientan constantemente desde las gradas de los estadios salvadoreños.
Entre sus principales logros destaca el título de la Primera División del fútbol salvadoreño en el torneo Apertura 2025, conseguido con Luis Ángel Firpo, equipo en el que porta el dorsal 21. En paralelo, continúa su formación académica y cursa el último año de la Licenciatura en Idiomas en la Universidad Gerardo Barrios.
Su historia en el fútbol inició como alumno de la Escuela de Fútbol Atlético La Merced y dio un paso importante a los 13 años, cuando se incorporó a la Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA), tras destacar en un partido amistoso.
“Recuerdo que jugamos un amistoso contra las escuelitas de FESA. En ese encuentro, un entrenador habló con el profesor Pedro Sánchez, mi entrenador en ese momento, y le dijo que le gustaba mi forma de jugar. Sin pensarlo, mis papás y el profesor aceptaron la oportunidad. Estuve internado en Santa Tecla entre 2013 y 2015”, relató Gumero.






Ese cambio de entorno marcó su desarrollo y fortaleció su objetivo: jugar algún día con Luis Ángel Firpo, el equipo de sus sueños en el país.
El atacante inició su carrera en ligas de ascenso a los 16 años, con El Vencedor, de Santa Elena, en la tercera división durante la temporada 2016. Un año después lograron el ascenso a segunda división y, en 2019, dieron el paso histórico a la primera división con el mismo equipo.
En 2021, se le presentó una nueva oportunidad en la segunda división con Topiltzín, también de Usulután, experiencia que le permitió mantenerse activo dentro del fútbol profesional.
Sin embargo, uno de los momentos más determinantes en su carrera llegó con la creación de la Liga Nacional de Fútbol (LNF), organizada por el Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (INDES), una iniciativa que abrió nuevas oportunidades para jóvenes talentos del país.
Gumero formó parte de la primera edición de la LNF con el equipo de Usulután, una experiencia que marcó un antes y un después en su trayectoria.
“El fútbol para mí siempre ha sido algo natural, algo que está en mi cuerpo y en mi mente desde pequeño. Incluso sin tener conciencia, ya jugaba con una pelota. Mis papás dicen que desde muy niño pedía salir a jugar, y con mi hermano pasábamos pateando el balón, incluso dentro de la casa, aunque rompiéramos cosas. Ahí se dieron cuenta de que había un futbolista en la familia”, contó.
Ese vínculo con el fútbol estuvo siempre acompañado por el respaldo de su familia, un pilar fundamental en su desarrollo personal y deportivo.
“Mis padres y mis hermanos me apoyan mucho. El fútbol es tema de todos los días en la casa. Con mi hermano nos entendemos muy bien, y con mi papá, que fue quien dio el aval para que me inscribieran en la escuela de fútbol, también. Mi mamá y mi hermana siempre me hacen sentir especial; a mi hermana le gusta compartir fotos mías en redes”, expresó.
Para Elías, los recuerdos de su infancia, especialmente los momentos compartidos con su hermano, siguen siendo una motivación constante.
“En el kínder recuerdo que lo que más me gustaba era correr tras un balón. Con esas señales, mis papás decidieron inscribirnos a mi hermano y a mí en la escuelita de fútbol del barrio, la Atlético La Merced. Íbamos juntos y nos quedábamos horas jugando. Ahí crecimos”, recordó.
El salto al fútbol profesional llegó años después, con su debut en la tercera división, iniciando así un camino que lo llevó a consolidarse paso a paso.
“Mi primer equipo fue El Vencedor, a los 16 años. En 2017 logramos ascender a segunda y en 2019 a primera división. Luego estuve en Topiltzín, donde tal vez no fue un paso tan exitoso, pero me permitió mantenerme activo en el fútbol profesional. Después llegó la oportunidad en la Liga Nacional de Fútbol”, explicó.
La LNF representó una plataforma clave para jugadores que, como Gumero, buscaban una oportunidad para mostrarse.
“Para muchos, la llegada de la LNF fue una sorpresa. Nos permitió demostrar el talento juvenil que existe en El Salvador. Yo venía de segunda y tercera división y pensaba que sería una competencia menos exigente, pero fue todo lo contrario. Los jugadores querían mostrarse, y eso elevó el nivel”, aseguró.
Además, destacó la visibilidad que brindó la liga, gracias a la transmisión de los partidos en plataformas digitales y canales locales, lo que facilitó que los jugadores fueran observados por equipos de la primera división.
“Muchos partidos se transmitían y eso nos ayudó a mostrarnos mejor. Fue una ventana importante. En mi caso, gracias a esa exposición, Firpo se interesó en mi trabajo”, afirmó.
El delantero también resaltó la organización del torneo, que buscó brindar condiciones profesionales a los jugadores.
“La LNF trató de ser lo más profesional posible. Teníamos transporte, hidratación, uniformes; en lo económico estaban al día y en lo administrativo cada institución cumplía su parte. Nosotros solo teníamos que enfocarnos en jugar. Fue una experiencia muy buena y ese salto me permitió llegar a la primera división y ahora ser campeón”, explicó.
En cuanto a su paso por selecciones nacionales, Gumero formó parte de los procesos Sub-15 y Sub-17, aunque las lesiones le impidieron consolidarse en esos combinados.
Hoy, ya como campeón de la Primera División con Luis Ángel Firpo, el atacante usuluteco mantiene firme su objetivo de volver a ser tomado en cuenta para la selección nacional.
Su historia, que comenzó en una cancha de barrio en La Merced, es hoy reflejo de perseverancia, oportunidades bien aprovechadas y un sueño que sigue en construcción.





