El capitán del equipo salvadoreño de tenis y extenista, Andrés Weisskopf, vive con satisfacción la experiencia que sus pupilos han tenido en los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025. Lo que en un principio sería una delegación reducida de un solo atleta, terminó creciendo gracias a cupos Pan Am y a invitaciones especiales, permitiendo que tres chicos y dos chicas representarán al país en Paraguay.
Cuatro de los cinco atletas accedieron a la justa continental mediante invitaciones, algo que el entrenador valora como una oportunidad invaluable para foguearse al más alto nivel. “Fue una linda experiencia para ellos, el nivel Panamericano es fuerte”, comentó.


En ese contexto, resaltó el caso de Andrés Rendón, clasificado a la justa continental por su posición en el ranking mundial juvenil, estuvo cerca de la victoria ante el ecuatoriano Emilio Camacho ubicado en el top 100 del mundo.
Más allá de los resultados, el entrenador cree que esta competencia abre los ojos a los jóvenes sobre el nivel que necesitan alcanzar. Destacó también el valor de vivir un evento multideportivo, con ceremonias de inauguración y la oportunidad de compartir con atletas de otras disciplinas, algo muy distinto a la naturaleza individual del tenis.
En cuanto a la organización de Asunción 2025, el balance ha sido muy positivo, pues asegura que “todo ha estado 10 puntos”. Sobre las proyecciones para sus jugadores explicó que Sienna Poma volverá a San Salvador para competir en la Billie Jean King Cup apenas un día después de su regreso; Andrés seguirá su entrenamiento en Estados Unidos; mientras que los otros tenistas se preparan para torneos juveniles en Centroamérica.
Weisskopf subrayó el respaldo que hoy reciben los atletas, en comparación con el pasado. El entrenador, con cuatro participaciones en Copa Davis a lo largo de su carrera, recuerda una época muy distinta cuando él jugaba: “Antes, lamentablemente, muchas veces íbamos a los eventos costeados por nuestros papás. Ellos pagaban el viaje, buscaban al entrenador. No teníamos todo este acompañamiento que he visto con los chicos”, declaró.
Hoy, asegura, la historia es otra. Resalta que el cambio es evidente en cada detalle, desde los uniformes y la logística de viajes hasta la calidad de los hoteles, la alimentación y el acceso a fisioterapeutas antes y durante y después de los juegos y otras atenciones. “Ahora hay un equipo multidisciplinario pendiente de cada deporte, no solo del tenis. Hoy es diferente y se nota la nueva gestión que existe en el deporte”, afirmó.
Para el entrenador, ese salto en el apoyo institucional no solo facilita la vida deportiva de los jóvenes, sino que también les permite concentrarse plenamente en competir y crecer. Y esta nueva etapa del deporte salvadoreño es la base para que las futuras generaciones lleguen mejor preparadas y con más opciones de brillar en el escenario internacional.
