La selección femenina de baloncesto de El Salvador vive uno de los momentos más importantes de su historia. Por segunda vez consecutiva, disputará la FIBA AmeriCup Femenina, un torneo que reúne a las 10 mejores selecciones del continente, y que representa el nivel más alto al que ha llegado el baloncesto salvadoreño.




Este logro no ha sido casualidad. Ha sido el resultado de un proceso liderado por el entrenador español Ray Santana desde 2017. Cuatro jugadoras que hoy integran la selección nacional han estado en este camino desde el inicio: Fátima Avilés, Gabriela Vásquez, Elisa Domínguez y Kimberly Villalobos.
Todo comenzó hace ocho años, cuando Santana asumió el mando de la selección y decidió apostar por una generación joven, con la mira puesta en el futuro. En esos Juegos Centroamericanos de Managua, la selección perdió todos sus partidos, pero ese fue solo el inicio del camino, ocho años después, parte de ese grupo ha alcanzado hitos históricos: sexto lugar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023, campeonas del Campeonato COCABA jugado en casa, y cuartas en el CentroBasket 2024, con una victoria memorable ante Cuba.
“Me llena de orgullo formar parte del equipo que ha sabido llevar este proceso; perdimos todos los partidos en Managua 2017 y conseguimos la medalla de oro en el Cocaba 2023. Llenamos el Gimnasio Nacional, algo que no pasaba desde hace mucho tiempo”, recuerda Elisa Domínguez.
Para Fátima Avilés, 2023 fue el punto de quiebre. “Fue el mejor año que he tenido en selección. Jugar con estadio lleno en los JCAC fue espectacular, y luego ganar el Cocaba fue un plus enorme. Representar a tu país es un orgullo. Se nota el apoyo de la federación y de Ray. Iremos partido a partido, y tenemos con qué”, dijo.
Gabriela Vásquez, una de las jugadoras con más recorrido, también valoró el trabajo formativo que ha tenido este grupo. “Ray (Santana) fue duro al principio, pero su forma de enseñarnos y corregirnos es lo que hoy nos tiene acá. Yo que he pasado por todas las categorías, veo cómo hemos progresado. Esto no es solo por nosotras, sino por todo el baloncesto salvadoreño. Somos parte de las 10 mejores de América”, señaló.
Kimberly Villalobos, que compite en el extranjero, también ha sido clave en el camino de este grupo. “Cada vez que vengo aprendo de mis compañeras, aunque trato de ser ejemplo. Amo la química del grupo. El Cocaba fue lo mejor, me divertí muchísimo. No ha sido fácil, pero creer en los procesos nos tiene acá. El AmeriCup es una gran competencia, y es un orgullo representar al país”, comentó.
Ocho años después de aquel arranque con más dudas que certezas bajo el mando de Ray Santana, la base que se forjó sigue unida, ahora más fuerte y madura. Lo que comenzó con tropiezos, hoy es un proceso que da frutos, es un camino que demuestra que se puede construir, siempre y cuando se crea, se trabaje y se sueñe.






