El sueño de Simón Bolívar, la unidad de los pueblos americanos, está más que concretado en la villa que lleva su nombre, ya que diez países americanos conviven en armonía y hermandad en una villa que lleva su nombre.
Los Juegos Bolivarianos del Bicentenario Ayacucho 2024 han reunido a atletas de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela, quienes conviven diariamente, tanto en la competencia, como en sus momentos de ocio.





“Nosotros hemos venido preparando todos los detalles para el alojamiento y para la estadía de todos los deportistas acá en Ayacucho”, comentó Madaleine Torres Cámara, la administradora de la villa.
La villa bolivariana comprende tres sectores: el sector de la residencia, el de operaciones donde estamos todos toda la fuerza laboral que viene trabajando y también tenemos esta plaza internacional denominada “Por nosotros”, que es un espacio comercial, donde el residente, atletas, oficiales, jefes de emisión, pueden pueden hacer uso de los espacios”, explicó la administradora.
A lo anterior se agregan las áreas de la clínica y residencial, con habitaciones cómodas y bien distribuidas, y la asignada para la plaza de banderas, donde por supuesto ondea la de El Salvador, y además, hay árboles frutales y otros propios de la zona, que fueron sembrados por los primeros residentes de la villa.
“También tenemos una sala de entretenimiento, donde los atletas pasan su tiempo libre, es un espacio acogedor y bastante concurrido”, explicó Madaleine, quien agregó que “a partir de mediodía o por la tarde que ellos ya están de regreso de sus competencias y disputan sus propios juegos”.
Los deportistas se enfrentan en torneos de billar, tenis de mesa o juegos electrónicos, por lo que el área siempre está saturada de atletas pero se respira un ambiente relajado.
“Tienen sus competencias, sus puntajes, que van acumulando día a día, entonces vemos que el deporte no solamente es participar, competir, no, también es un momento de conjunción y ellos pueden compartir en diferentes costumbres, durante sus horas de tiempo libre”, explicó Torres.
Un detalle que no puede faltar en la villa es el intercambio de pines, de los cuales incluso hay uno de la Villa Bolivariana.
“Ellos han estado interactuando mucho con los pines y también con algunos presentes que traen unos a otros, se van conociendo, se intercambian Instagram o cosas así, entonces nos complace mucho tener estos espacios acogedores para que ellos puedan disfrutar y conocer un poco más de las diferentes culturas de los diez países que han venido a celebrar con nosotros el bicentenario de nuestro país por la independencia del Perú”, dijo la administradora de la villa.
“Esta es una fiesta deportiva se ha descentralizado, no está haciéndose solo en la capital, está haciéndose en una provincia que tiene bastante gente calurosa, que recibe a los visitantes con mucho cariño, es una tierra de mucho folklore, muy rica en tradiciones y costumbres y muy religiosa, hay iglesias por todo Ayacucho, es un pueblo bastante católico”, explicó Madaleine.
Ayacucho vive su fiesta grande, y el buen ambiente que se respira en la villa también se percibe en la ciudad, donde los atletas también aprovechan para hacer recorridos, comprar recuerdos y convivir con un pueblo que ha sido caluroso con los visitantes,










